Un día sin aprender es un día perdido

Fue Platón quien recogió aquella famosa frase atribuida a Sócrates que decía "sólo sé que no sé nada...".

El viaje de la vida me ha puesto innumerables ejemplos de ello. Al principio reaccionaba con angustia, o incluso vergüenza. Con el paso del tiempo estas emociones las he ido transformando en una motivación intrínseca para tratar de minimizar el desequilibrio en la balanza ignorancia/sabiduría.

Uno de los pilares fundamentales para seguir mejorando en todos los ámbitos de mi vida es la gente que me rodea. Sin ellos sería una persona más limitada de lo que puedo ser hoy. El penúltimo ejemplo de todo esto ha sucedido recientemente en mi trabajo.

Los que se mueven en el ámbito de la formación programada para las empresas conocerán la última de la FEFE. Para resumir, las entidades organizadoras han recibido una comunicación a través de su aplicación telemática donde se les solicita acceder a su sistema de alarmas y comprobar si en el apartado "Datos de Cuota y Plantilla sin validar por TGSS" existe alguna empresa incidentada y, en tal caso, proceder a subsanar esa situación antes del 31/01/2016.

Como suele ser suceder en estos casos, nos pusimos a trabajar con cierta premura y desorientación. Gran labor de mis compañeros que recopilaron todo aquello que podía demostrar que las empresas incidentadas cumplían con los requisitos necesarios para poder acogerse a las bonificaciones aplicadas, en parte por las orientaciones que les pude dar.

Nuestra sorpresa llegó cuando, tras hacer llegar todo lo recopilado, recibimos una llamada de la FEFE indicándonos que aquello no era correcto, sino que se debía aportar documento de constitución de la empresa y primer TC para acreditar la situación de empresa bonificada. Tras nuestras quejas y reclamaciones por las escasas explicaciones y escaso plazo para la reacción, la Fundación nos ofreció una alternativa: registrar las empresas afectadas en la aplicación de 2016 y enviar y registrar allí las incidencias.

Una importante parte del trabajo de mis compañeros se vino abajo y personalmente me sentí bastante frustrado.

Por eso quiero agradecer a todos mis compañeros de batalla el esfuerzo que hacen todos los días para enfrentarse a lo que hay ahí fuera y a las personas que, desde la distancia, me ponen las pilas para que no deje de remar y continúe aprendiendo sin descanso.

Una vez más la vida me demostró que sólo sé que no sé nada.

Un abrazo

Gracias @salomercica por la idea

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